
El sector social en Cataluña
Hace seis meses empecé una nueva tarea, la coordinación y acompañamiento de las entidades sociales de los jesuitas en Cataluña. Para aquéllos que no conozcan cómo se organizan los jesuitas, es necesario explicar que el trabajo que llevan a cabo (en su lenguaje, el apostolado) se agrupa en función de 5 grandes áreas a las que llaman Sectores: Educación, Pastoral, Universidades, Obras sociales y Formación de los propios jesuitas. Respecto a aquéllo por lo que más se les conoce, las escuelas, cabe decir que en España tienen 68 centros donde estudian más de 75.000 chicos y chicas, gracias a la dedicación de 5.000 profesores. No está nada mal, ¿verdad?
Lo que no sabe tanta gente es que la Compañía de Jesús, desde siempre, ha cuidado la atención a las personas que pasan mayores dificultades, a menudo debido a condiciones de vida muy duras o injustas: estar sin trabajo, ser un inmigrante sin papeles, no poder costear la vivienda. Todas las personas y entidades que atienden a estas personas integramos el Sector Social de la Compañía. Las situaciones atendidas son muy diversas, pero no son casuales; detrás hay una motivación, unas prioridades que se definieron en su día y que periódicamente se replantean. Así, hablamos de Cooperación y Desarrollo (ayudas al Tercer Mundo), de atención al migrante, de atención a la infancia y de situaciones especiales: personas sin hogar.
En Cataluña hay siete entidades que forman parte del Sector Social, tres en Barcelona (Migrastudium, Cristianisme i Justícia y Arrels Fundació), dos en Badalona (Fundació Salut Alta y Centre Sant Jaume), una en Hospitalet (Fund. La Vinya) y una en Lleida (Fund. Sant Ignasi – Arrels Lleida). En conjunto atienden a unas 10.000 personas, que tanto pueden ser un inmigrante sin papeles como una persona sin hogar o un menor que hace repaso escolar. Colaboran más de 850 voluntarios que, trabajando estrechamente con 120 trabajadores, intentan hacer su vida un poco más fácil y humana.
La Fundació Salut Alta es una de estas entidades. Lleva ya 10 años de vida, y en estos años se ha hecho tan rica de experiencias como rica es la realidad en la que se encuentra. Puede que sea la única de las entidades del Sector Social en la que muchas de las familias que atiende son de países y culturas lejanas, aunque mucho de los niños y niñas ya han nacido aquí: Pakistán, India, países de África, de Europa del Este o de América Latina. Costumbres, valores y formas de vivir muy diferentes coinciden en un barrio de calles empinadas.
A través del repaso escolar y de la lectura, de la merienda y de la informática, del tiempo libre y las colonias, familias, profesionales y voluntarios trabajan juntos para acoger y acompañar a estos niños y niñas. Queremos que lleguen a ser miembros activos de nuestra sociedad y nos gustaría que, a partir de su forma de ser, promuevan cambios que nos lleven a una sociedad más justa y más cohesionada. La Salut Alta es una entidad joven, pero su trabajo ya se empieza a notar.